Mons. Angelelli, él que dio su vida por los demás(+Video)
“No vengo a ser servido sino a servir. Servir a todos, sin distinción alguna, clases sociales, modos de pensar o de creer; como Jesús, quiero ser servidor de nuestros hermanos los pobres”, con estas palabras monseñor Enrique Angelelli asumió la conducción del Obispado de La Rioja en 1968.
Obispo de la Iglesia Católica, Enrique Angel Angelelli nació el 17 de junio de 1923. Ofrendó su vida al servicio de los más humildes, su lema “Con un oído puesto en el Evangelio y otro en el pueblo”, concitó el odio de las clases oligarcas y conservadoras que lo tildaron de “comunista”. El 4 de agosto de 1976, a principios de la dictadura militar, fue asesinado, fraguándose un accidente de tránsito.
Al iniciar el segundo año de teología, fue enviado a Roma para completar sus estudios y a los 26 años fue ordenado sacerdote y continuó sus estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma hasta obtener la Licenciatura en Derecho Canónico.
De regreso a la Argentina, y a su provincia, comenzó su labor pastoral, y en 1952 se hizo cargo de la atención pastoral de la Capilla de Cristo Obrero y fue designado asesor de la Juventud Obrera Católica. Tras haber ejercido como obispo auxiliar de Córdoba, en 1968 fue designado por Pablo VI obispo de La Rioja y su ministerio se caracterizó por estar junto a los trabajadores en sus reclamos y con los campesinos impulsando su organización cooperativa.
En septiembre de 1974, Angelelli viajó a Roma en visita “ad limina” y estando allí le sugirieron que no regresara porque su nombre figuraba en la lista de amenazados por la Triple A. Sin embargo, Angelelli retornó y planteó los ejes de trabajo para 1975: “caminar con y desde el pueblo, seguir actuando el Concilio y continuar la promoción integral de los riojanos”.
Pero con el inició de la dictadura militar en marzo de 1976 se intensificó el control y seguimiento a los miembros de la iglesia, en el marco de la represión organizada por el gobierno de facto.
Angelelli denunció las violaciones a los derechos humanos e hizo conocer al episcopado la persecución de que era objeto la iglesia en La Rioja. Tras los asesinatos en julio de 1976 de los padres Gabriel Longueville y Carlos Murias, de Chamical, el 4 de agosto monseñor Angelelli retornó a la capital riojana, luego del novenario a los sacerdotes asesinados, y a la altura de Punta de los Llanos, su camioneta fue embestida por un auto Peugeot 504, que le provocó el vuelco.
Las muertes
Los sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias fueron asesinados el 18 de julio de 1976, luego de ser secuestrados por quienes se identificaron como miembros de la Policía Federal. A la mañana siguiente a este crimen, hombres encapuchados fueron a buscar al párroco de Sanogasta, pero éste se había ido por recomendación de monseñor Angelelli. Cuando el laico que los atendió les dijo que el párroco no estaba, lo acribillaron.
El 4 de agosto, 17 días después del asesinato de aquellos sacerdotes, falleció monseñor Angelelli, supuestamente en un accidente automovilístico en la localidad de Punta de los Llanos, pero las pruebas o presunciones de que fue atentado se acumularon.
Según el relato del “Nunca Más”, Angelelli “acababa de dejar Chamical donde había celebrado una misa y pronunciado una homilía en la que denunciaba los asesinatos de los dos sacerdotes”. “El obispo manejaba una camioneta, y el padre Arturo Pinto que lo acompañaba recuerda que apenas dejaron Chamical comenzó a seguirlos un automóvil; el obispo aceleró pero entonces apareció otro coche y a la altura de Punta de los Llanos los encerraron hasta hacer volcar la camioneta”, señala.
El cuerpo de Angelelli “quedó tirado en el suelo durante seis horas, la camioneta desapareció y la única lesión que presentaba el cadáver del obispo fue la nuca destrozada tal como si lo hubiesen molido a golpes. La carpeta que llevaba jamás pudo ser encontrada”.
Veamos un fragmento de la vida de Mons. Angelelli:












